{"id":8935,"date":"2019-06-28T10:12:40","date_gmt":"2019-06-28T13:12:40","guid":{"rendered":"http:\/\/infoluro.com\/?p=8935"},"modified":"2019-06-28T10:12:40","modified_gmt":"2019-06-28T13:12:40","slug":"micro-inta-avena-vicia-la-dieta-del-animal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/infoluro.com\/?p=8935","title":{"rendered":"Micro INTA: Avena y Vicia en la dieta del animal"},"content":{"rendered":"<p>La Ingeniera Agr\u00f3noma Josefina Marinissen \u00a0Coordinadora \u00c1rea Investigaci\u00f3n\u00a0 Jefa Grupo Producci\u00f3n Animal Alimentaci\u00f3n y manejo ganadero del Inta Hilario Ascasubi, toco un tema de inter\u00e9s para el productor de la regi\u00f3n. En esta oportunidad sobre el valor nutricional otorgado por la combinaci\u00f3n de avena \u2013 vicia y el equilibrio que le da al animal. Una de las preocupaciones de los productores sobre la vicia es la posibilidad que se produzcan intoxicaci\u00f3n en los vacunos, por tal motivo la Ingeniera Agr\u00f3noma Marinissen desarrolla tambi\u00e9n una detallada explicaci\u00f3n.<\/p>\n<!--[if lt IE 9]><script>document.createElement('audio');<\/script><![endif]-->\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-8935-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/infoluro.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MICRO-GANADERO-28062019.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/infoluro.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MICRO-GANADERO-28062019.mp3\">https:\/\/infoluro.com\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/MICRO-GANADERO-28062019.mp3<\/a><\/audio>\n<p><u>La avena &#8211; vicia para alimentaci\u00f3n animal.<\/u><\/p>\n<p>Dentro de la gama de opciones forrajeras que existe para alimentaci\u00f3n animal, la avena-vicia constituye una muy interesante, ya que la mezcla de una gram\u00ednea y una leguminosa tienden a equilibrar la dieta aportando carbohidratos y prote\u00edna respectivamente en un solo alimento o ingesta.<\/p>\n<p>La proporci\u00f3n de cada una en la mezcla, y el momento fisiol\u00f3gico nos habla del valor nutritivo y consecuentemente de c\u00f3mo se comporta frente a los requerimientos de los animales que los consumen. En este sentido, es fundamental conocer la composici\u00f3n qu\u00edmica de la mezcla para as\u00ed poder balancearla con otros alimentos (concentrados \u2013 forrajes \u2013 henos) seg\u00fan sea necesario en funci\u00f3n de la categor\u00eda animal que la consuma y del estado fisiol\u00f3gico que se encuentre (vientre en gestaci\u00f3n, lactancia).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n expondremos una serie de dietas basadas en avena\u2013vicia y vicia pura y complementaremos con los alimentos que sea necesario para cubrir los requerimientos o necesidad de los animales.<\/p>\n<p>La avena-vicia y la vicia pura ser\u00e1n consumidas en pie, es decir a trav\u00e9s del pastoreo directo, con vaca de cr\u00eda en segundo mes de lactancia (considerado de m\u00e1ximo requerimiento), vaca seca, ternero\/novillito (recr\u00eda) y novillo terminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cabe mencionar, que la vicia villosa se encuentra en un 25% en la mezcla con avena. Las raciones se realizar\u00e1n con la vicia en tres per\u00edodos fenol\u00f3gicos; vegetativo (marzo-mediados de octubre), floraci\u00f3n (mediados de octubre \u2013 principios de diciembre) y madurez fisiol\u00f3gica (principios de diciembre hasta cosecha). La disponibilidad de forraje y la asignaci\u00f3n que se haga del mismo a los animales deben permitir alcanzar el m\u00e1ximo consumo posible, es decir no deben existir limitantes de consumo.<\/p>\n<p>El consumo de MS de novillos a pastoreo, en general no es afectado con disponibilidades de forraje que oscilan entre 900 y 3600 (kg MOrg\u00e1nica\/ha), lo que equivale aproximadamente al 2% del peso vivo de los animales (Chifflet de Verde et al., 1974; Torroba y Serna, 1975; NRC, 1987). Cangiano (1982) por su parte, trabajando con disponibilidades forrajeras que oscilaron entre 1700 y 3700 (kg MO\/ha) no encuentra diferencias en los consumos, los cuales fueron superiores a los 8000 (g MO\/anim\/d) representando aproximadamente el 2,5% del peso vivo.<\/p>\n<p>Finalmente Duble et al. (1971), aducen que la m\u00e1xima tasa de crecimiento animal puede ser alcanzada con disponibilidades entre 750 &#8211; 1000 (kg MS\/ha), siempre que estemos frente a un forraje con un 50 o 60% de digestibilidad.<\/p>\n<p><strong>Intoxicaci\u00f3n por Vicia<\/strong><\/p>\n<p>Se pueden encontrar especies de <em>Vicias<\/em> en regiones templadas de Europa, Asia, Norteam\u00e9rica, Sud Am\u00e9rica y en regiones tropicales de \u00c1frica (Larbi et al., 2011a; Renzi and Cantamutto, 2013). El g\u00e9nero <em>Vicia <\/em>se cultiva para la alimentaci\u00f3n del ganado en las zonas secas no tropicales, donde el rango de precipitaci\u00f3n anual promedio es de 200 a 350 mm, las plantas pueden ser pastoreadas o cortadas para heno y ensiladas (Panciera, 1977; Larbi et al., 2011a; Larbi et al., 2011b). El grano sirve como fuente de prote\u00edna y energ\u00eda en las raciones para rumiantes y no rumiantes (Larbi et al., 2011a). <em>Vicia<\/em> tambi\u00e9n se utiliza para abono verde y cultivo de cobertura en rotaci\u00f3n con cereales para fijar nitr\u00f3geno, aumentar la materia org\u00e1nica del suelo, as\u00ed como interrumpir el ciclo de plagas, enfermedades y malezas (Larbi et al., 2011b).<\/p>\n<p>El cultivo de<em> Vicia<\/em> en Argentina, se ubica en la regi\u00f3n pampeana. Para la alimentaci\u00f3n animal es utilizado mayormente en pastoreo directo, las especies m\u00e1s difundidas son <em>V. sativa<\/em> y <em>V. villosa<\/em>, \u00e9sta \u00faltima es la que predomina ampliamente en el sudoeste bonaerense (Renzi and Cantamutto, 2013).<\/p>\n<p>En la literatura, se mencionan diversas manifestaciones cl\u00ednicas en animales y personas relacionadas con el consumo de diferentes especies de <em>Vicia<\/em>, h\u00edbrido <em>V. villosa<\/em> x <em>V. dasycarpa<\/em> (Burroughs et al., 1983), <em>V. villosa subsp. dasycarpa <\/em>(Peet and Gardner, 1986; Woods et al., 1992)<em>, V. benghalensis <\/em>(Woods et al., 1992). Se describe que las semillas <em>V<\/em><em>. sativa<\/em> contiene gluc\u00f3sidos cianog\u00e9nicos y causa intoxicaciones en el ganado (Ressler, 1962; Ressler et al., 1969), mientras que se mencionan lesiones hepatot\u00f3xicas y fotosensibilidad en caballos que pastan en asociaci\u00f3n con la misma especie de vicia (Barros et al., 2001). En semillas de <em>V. villosa<\/em> se aislaron toxinas del grupo de las lectinas (Loris et al., 1998) citadas afectando a cerdos (Enneking, 1994) y conejos (Sonne, 2010). Mientras que numerosos trabajos mencionan afecciones en el ganado vacuno (Odriozola et al., 1991; Johnson et al., 1992; Panciera et al., 1992; Harper et al., 1993; Sonne et al., 2010) y caballos (Woods et al., 1992) que pastorean esta especie. En personas de origen mediterr\u00e1neo con deficiencia hereditaria de la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, la ingesti\u00f3n o aspiraci\u00f3n de polen de <em>V.<\/em><em> faba<\/em> (haba) puede inducir anemia hemol\u00edtica aguda, una condici\u00f3n conocida como favismo (Barros et al., 2001).<\/p>\n<p>En el ganado vacuno, la ingesta de <em>V.<\/em><em> villosa <\/em>(Barros et al., 2001), y, con menor frecuencia, otras especies de <em>Vicia<\/em> (<em>benghalensis, sativa<\/em>) (Ressler et al., 1969; Harper et al., 1993; Barros et al., 2001; Fighera et al., 2005), se ha asociado principalmente con tres manifestaciones cl\u00ednicas.<\/p>\n<p>En un primer lugar, se describen trastornos nerviosos agudos y muerte despu\u00e9s de la ingesti\u00f3n de <em>V. villosa<\/em>\u00a0 (Barros et al., 2001). Ese cuadro cl\u00ednico es compatible con el ocasionado por plantas cianog\u00e9nicas.<\/p>\n<p>Se determin\u00f3 una segunda forma donde los animales presentaban p\u00e1pulas, inicialmente en la cabeza y cuello y posteriormente se esparcen por todo el cuerpo, erupciones herpetiformes en el hocico, enrojecimiento y cianosis de las mucosas, secreci\u00f3n nasal purulenta, estertores pulmonares, alopecia, anorexia total, debilidad y falta de aliento. La muerte se produce en 12 a 15 d\u00edas (Barros et al., 2001).<\/p>\n<p>La tercera forma es la mejor estudiada y reconocida (Peet and Gardner, 1986; Odriozola et al., 1991; Harper et al., 1993; Barros et al., 2001; Fighera et al., 2005; Sonne et al., 2010). Se caracteriza principalmente por una enfermedad granulomatosa sist\u00e9mica (Panciera et al., 1992) que cl\u00ednicamente se caracteriza por dermatitis, prurito, fiebre, conjuntivitis, descarga nasal, tos, diarrea, p\u00e9rdida de peso, ca\u00edda de la producci\u00f3n de leche. Piel de la cabeza y cuello poco el\u00e1stica y engrosada. P\u00e1pulas (5 mm di\u00e1metro) y placas alop\u00e9cicas m\u00e1s elevadas en la piel con independencia de la pigmentaci\u00f3n. El autotraumatismo por rascado provoca ocasionalmente ulceraci\u00f3n de estas lesiones en la piel. Las lesiones son frecuentes en la cabeza, el cuello y el tronco, pero se desarrollan tambi\u00e9n en otros lugares, como la ingle, las extremidades, base de la cola, el perineo, mama y lateralmente a la vagina. A trav\u00e9s de la superficie epitelial exudaci\u00f3n de un l\u00edquido de color amarillo claro, que cuando se seca, forma una costra de color amarillo-amarronada en la piel (Panciera et al., 1992; Barros et al., 2001; Fighera et al., 2005).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las lesiones en la piel observadas cl\u00ednicamente, en las necropsias aparecen lesiones que consisten en n\u00f3dulos blanco gris\u00e1ceos p\u00e1lidos, que infiltran varios \u00f3rganos, particularmente en el miocardio, los ganglios linf\u00e1ticos, el bazo, las gl\u00e1ndulas suprarrenales, la corteza renal (Barros et al., 2001), h\u00edgado, mamas, mediastino, mesenterio (Sonne et al., 2010), y enc\u00e9falo (Rech et al., 2004), causando inflamaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de la arquitectura normal. Los ganglios linf\u00e1ticos se ven notablemente ampliados y con c\u00e1psulas tensas. En la superficie de corte de estos ganglios linf\u00e1ticos, se pueden observar dos patrones; la corteza con m\u00faltiples n\u00f3dulos de 2-8 mm de di\u00e1metro, focal o coalescentes y que sobresalen en la superficie de corte; en el otro patr\u00f3n, la superficie nodal completamente borrada por el tejido homog\u00e9neo y de color blanco o crema, sin darse cuenta de la diferencia entre la corteza y los ganglios linf\u00e1ticos medulares. Se visualiza tambi\u00e9n aumento de volumen en las placas de Peyer (Barros et al., 2001). Se han observado tambi\u00e9n hemorragias en el abomaso y petequias en los \u00f3rganos abdominales (Odriozola et al., 1991; Johnson et al., 1992; Panciera et al., 1992).<\/p>\n<p>Debido a que la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica de la enfermedad abarca gran parte de las zonas templadas donde se cultiva el g\u00e9nero <em>Vicia <\/em>en ambos hemisferios, Argentina (Odriozola et al., 1991; Miranda et al., 2005), Australia (Peet and Gardner, 1986; Harper et al., 1993), Brasil (Barros et al., 2001; Rech et al., 2004; Fighera et al., 2005; Sonne et al., 2011), Sud \u00c1frica (Burroughs et al., 1983), Espa\u00f1a (Garc\u00eda Arroyo, 2013), Estados Unidos de Norte Am\u00e9rica (Panciera, 1977; Panciera et al., 1992; Barros et al., 2001), Turqu\u00eda (Oruc et al., 2012), y que se produce en todas las estaciones del a\u00f1o, la posibilidad de que sea causada por contaminaci\u00f3n de insectos, hongos, u otros factores estacionales prevalentes es m\u00ednima (Panciera et al., 1992). Aunque la patog\u00e9nesis de la enfermedad a\u00fan no ha sido determinada, hay evidencia que indica que 1) <em>Vicia spp<\/em> (Panciera et al., 1992) y posiblemente otros forrajes, incluyendo pulpa de c\u00edtricos (Saunders et al., 2000) tienen uno o m\u00e1s componentes que involucrados (<strong><em>lectinas<\/em><\/strong>) que podr\u00edan ser ingeridos como haptenos o ant\u00edgenos completos (Sonne et al., 2010) y provocan una reacci\u00f3n de hipersensibilidad de tipo IV sist\u00e9mica (mediada por c\u00e9lulas). Algunos puntos adicionales parecen apoyar esta teor\u00eda. Por ejemplo, se demostr\u00f3 que la lectina de Vicia villosa se une a una subpoblaci\u00f3n espec\u00edfica de linfocitos T citot\u00f3xicos (T-145) (Kimura et al., 1979). La enfermedad ha sido inducida por la alimentaci\u00f3n de ganado susceptible de forma experimental (Panciera et al., 1992; Sonne, 2010). En animales no susceptibles no se observan signos cl\u00ednicos pero si hubo aumento nodular de los linfonodos (Sonne, 2010). Los resultados de las pruebas de hipersensibilidad en piel con extractos de prote\u00ednas de las plantas, sugieren que los animales con la enfermedad cl\u00ednica tienen una respuesta de hipersensibilidad retardada, mientras que los otros animales modulan la respuesta inmune de manera diferente (Sonne, 2010). 2) La susceptibilidad a la enfermedad est\u00e1 relacionada con la <strong><em>edad<\/em><\/strong><em>,<\/em> afecta animales adultos, los casos documentados mencionan mayores de 3 a\u00f1os (Odriozola et al., 1991; Panciera et al., 1992) y mayores de 5 a\u00f1os (Johnson et al., 1992; Sonne et al., 2010) aunque hay registros de animales menores (Johnson et al., 1992) con s\u00edntomas m\u00e1s leves de la enfermedad que pueden terminar fatalmente afectados (Panciera et al., 1992). Se desconoce si la prevalencia la edad se basa en la exposici\u00f3n a una dosis acumulativa cr\u00edtica de la planta (Panciera et al., 1992; Barros et al., 2001), a la maduraci\u00f3n de los sistemas corporales instrumentales en las reacciones inflamatorias y de hipersensibilidad del hu\u00e9sped, a la necesidad de exposiciones m\u00faltiples para el desarrollo de hipersensibilidad, u otros factores (Panciera et al., 1992)., 3) Posiblemente existan factores gen\u00e9ticos que predispongan para la enfermedad, pero la <strong><em>raza<\/em><\/strong> parecen no ser importante en la susceptibilidad, ya que existen registros de numerosas razas de bovinos y sus cruzas afectadas tales como Holstein (Panciera et al., 1992; Barros et al., 2001; Rech et al., 2004; Sonne et al., 2010), Fresian, Fresian-Holstein Jersey-Holstein y Guernsey (Harper et al., 1993), Angus (Peet and Gardner, 1986; Odriozola et al., 1991; Johnson et al., 1992; Panciera et al., 1992; Harper et al., 1993; Barros et al., 2001; Miranda et al., 2005), Murray Grey (Harper et al., 1993), Hereford, Hereford-Braford (Harper et al., 1993) y Limousin (Johnson et al., 1992).<\/p>\n<p>Aunque la prevalencia de la enfermedad es mayor cuando <em>Vicia<\/em> es predominante en el forraje disponible, la enfermedad puede ocurrir cuando la disponibilidad de <em>Vicia<\/em> es bastante limitada (Barros et al., 2001), incluso numerosos brotes se dan en animales que pastorean <em>Vicia spp<\/em> consociada con cereales de invierno incluyendo centeno, trigo y avena (Panciera, 1977), lo que sugiere que la duraci\u00f3n de la exposici\u00f3n o la exposici\u00f3n repetida a cantidades m\u00e1s peque\u00f1as, en lugar de la cantidad total consumida, se encuentran entre los factores decisivos en la inducci\u00f3n de la enfermedad (Panciera et al., 1992).<\/p>\n<p>Cuando se producen brotes de la enfermedad, <strong><em>la morbilidad<\/em><\/strong> en general es baja, var\u00eda de 1 a 68 % (media 15 %) y los rangos de <strong><em>mortalidad<\/em><\/strong> son en la mayor\u00eda de los casos elevados de 0 a 100 % (media 50 %) (Barros et al., 2001). Los animales muestran signos cl\u00ednicos de la enfermedad aproximadamente 2 semanas despu\u00e9s de comenzar la ingesta de Vicia (Panciera et al., 1992; Barros et al., 2001; Sonne, 2010) y la muerte sobreviene 2 a 5 semanas luego de observar los primeros signos de la enfermedad. No se conocen tratamientos eficientes para la intoxicaci\u00f3n con vicia (Sonne, 2010). Sin embargo, anualmente miles de animales pastorean vicia sin ning\u00fan efecto perjudicial (Panciera et al., 1992).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Ingeniera Agr\u00f3noma Josefina Marinissen \u00a0Coordinadora \u00c1rea Investigaci\u00f3n\u00a0 Jefa Grupo Producci\u00f3n Animal Alimentaci\u00f3n y manejo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":8937,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8935"}],"collection":[{"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8935"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8935\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/8937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/infoluro.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}